PRENSA: La acumulación de sedimentos asfixia los embalses españoles y amenaza gravemente la supervivencia del delta del Ebro

Pese a las medidas de la CHE, la escasez de lodo y agua condena a una pérdida irreversible de capacidad hídrica y ecosistemas vitales, augurando una nueva era de conflictos por el recurso

Antón Señán - Creada: 14.03.2026 12:00

La acumulación descontrolada de sedimentos está estrangulando las principales arterias hídricas de España. En el pantano de Arija, situado en Cantabria, equipos de buzos trabajan contrarreloj enfrentándose a más de tres metros de fango que bloquean el desmontaje de las compuertas. Este escenario es el claro síntoma de un mal crónico que merma drásticamente la capacidad hídrica nacional y amenaza la supervivencia de ecosistemas fundamentales para nuestra geografía, como el delta del Ebro. Tras décadas de un mantenimiento deficiente en cientos de infraestructuras por toda la península, el país se enfrenta a una auténtica emergencia que exige respuestas inmediatas.

La magnitud del problema es abrumadora para nuestra red hidrográfica. Según datos recientes publicados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Sociedad Española de Presas y Embalses (SEPREM), existe una pérdida de capacidad alarmante y constante en los pantanos españoles. El embalse aragonés de Mequinenza, a modo de ejemplo, ha sufrido una reducción de volumen desde su inauguración que supera la capacidad conjunta de las tres últimas presas construidas en el país. Estas mismas fuentes científicas advierten que la joya natural del delta del Ebro, reconocida reserva de la biosfera en Cataluña, se encuentra en estado crítico y necesita el aporte urgente de 1,2 millones de toneladas de sedimentos anuales para no quebrar su delicado equilibrio.

Para hacer frente a esta crisis ibérica, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) lleva años tomando cartas en el asunto, impulsando caudales extraordinarios en el tramo bajo del río desde el año 2003 con el objetivo de arrastrar sedimentos hasta la localidad tarraconense de Tortosa. No obstante, los análisis de los investigadores del CSIC detallan que cada una de estas riadas artificiales apenas logra movilizar unas 10.000 toneladas de áridos; una cifra que supone estar "dos órdenes de magnitud por debajo de lo necesario" para lo que exige la costa mediterránea.

Esfuerzos insuficientes en el Ebro

Ante esta evidente falta de resultados, la CHE puso en marcha en noviembre de 2024 una nueva batería de medidas. Estas incluyen la prolongación de los desembalses y el incremento del caudal desde puntos neurálgicos de nuestra geografía hidrológica, como El Grado, Camarasa y Ribarroja. Sin embargo, los estudios históricos de la cuenca citados por el Ministerio para la Transición Ecológica son tajantes: antes de la proliferación de presas en España, el Ebro vertía al mar unos 5 millones de toneladas de limo; en la actualidad, esa cifra oscila tristemente entre las 100.000 y 200.000 toneladas. Sería necesario recrear alrededor de cien crecidas anuales para alcanzar el equilibrio, un objetivo del todo imposible debido a la pertinaz sequía que azota a España y a la vasta red de presas que actúan como un freno insalvable.

Los estragos derivados de esta parálisis amenazan con borrar del mapa una de las áreas más ricas y preciadas del litoral español. Los informes del Observatorio del Ebro confirman que el delta, motor de una comarca que acoge 20.000 hectáreas de cultivo de arroz y a decenas de miles de ciudadanos, sufre un retroceso imparable de sus zonas húmedas y una feroz intrusión marina. Esta salinización supone una estocada directa para la agricultura, el sector pesquero y el turismo, auténticos bastiones de la economía de la región y del país.

Créditos: https://www.larazon.es/aragon/acumulacion-sedimentos-asfixia-embalses-espanoles-amenaza-gravemente-supervivencia-delta-ebro-b30m_2026031469b53fc6d489bf782e19c5ad.html

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