PRENSA: Los expertos apuestan por dunas y arrecifes además de arena ante temporales marinos cada vez más severos

Los expertos de la UPV Josep Medina, director del Laboratorio de Puertos y Costas y José Serra, catedrático de Puertos y Costas, consideran “parches” medidas como los muros frente a zonas de costa especialmente vulnerables

Samira Khodayar, coordinadora del Área de Meteorología y Climatología del CEAM, advierte de que, "en este contexto de cambio climático, este tipo de fenomenología se intensifica"

Marta Rojo - València24 ENE 2026 6:00

La solución pasa por aportes de arena. En eso coinciden los expertos de la Universitat Politècnica de València Josep Medina, doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y director del Laboratorio de Puertos y Costas y José Serra, catedrático de Puertos y Costas. Pero, para proteger las playas frente a temporales, y con ellas el territorio, los aportes no pueden limitarse a dejar caer montañas de arena sobre la playa comida por las olas. Deben ir acompañados de una continuidad, con más aportes desde el continente o trasvases inversos. Las alternativas también pueden incluir hacer más altos y fijar los cordones dunares o construir arrecifes a baja profundidad para reducir la energía del oleaje. “Es urgente proteger la playa, la defensa natural del territorio”, advierte José Serra. No valen "parches", como perciben los expertos medidas como los muros frente a zonas de costa especialmente vulnerables.

“De hecho, la playa es territorio, y si viene un temporal y se lleva la playa, se ha llevado territorio de todos los ciudadanos”, destaca el catedrático de Puertos y Costas de la UPV. Proteger la línea de costa, apunta, es “proteger lo que tenemos detrás”. “Por ejemplo, no proteger la Devesa de El Saler significaría quedarnos sin l’Albufera”, añade. No reaccionar ante la posibilidad de temporales como la borrasca Harry, que se “comió” estos pasados días kilómetros de playa, supondría “un problema ambiental y una estupidez económica”, añade por su parte Medina, que apunta a que el turismo de costa de la Comunitat Valenciana “depende en gran medida del estado de las playas”. 

Con el cambio climático, estos fenómenos se intensifican

Pero, más allá de sus posibles implicaciones económicas, es evidente que, detrás de todo, aunque de forma global y no localizada, está el cambio climático con su calentamiento global. Lo confirma Samira Khodayar, coordinadora del Área de Meteorología y Climatología del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), que apunta a que la subida de las temperaturas potencia el deshielo de los polos, que sube el nivel del mar. "Es un problema global, pero hay que entender que la subida no se produce de manera homogénea, no sube el nivel del mar igual en todos los sitios", dice.

"Lo que hay que entender es que el contexto del cambio climático esta influenciado por todo este tipo de procesos, no solamente en tierra pero también en el mar", indica. Khodayar afirma que "olas de estas alturas o fenómenos extremos en el mar siempre los ha habido, "pero lo que ocurre es que dentro de este contexto de cambio climático, este tipo de fenomenología se intensifica". Es decir, que la emergencia climática no solo está relacionada con el aumento de las temperaturas y las olas de calor, sino que, también al mar, lo sume en una "fenomenología severa", con estos temporales marinos o borrascas con olas de hasta 4 o 5 metros.

Embalses que retienen sedimentos y barreras litorales

Y ese estado no es demasiado bueno. “Todo el perímetro Mediterráneo español está mal preparado para enfrentarse a situaciones extraordinarias como las que hemos vivido”, ha reconocido Serra. No es casualidad. Una playa se genera cuando los cauces de ríos, barrancos o ramblas, llevan agua y sedimentos ante el mar. “El oleaje cuando rompe genera corriente y mueve sedimentos que van alimentando la playa”, dice el experto. Por tanto, mientras exista “alimentación” en forma de sedimentos, básicamente arena, la playa podrá resistir los embates de potenciales temporales. Pero, siguiendo con el símil, Serra identifica desnutrición en las playas valencianas. “Si un día no comes no pasa nada, pero si no comes en un año te vas a morir”, resume.

Por su parte, Medina señala entre otros factores la construcción de presas. “Los embalses se necesitan para regar los ríos y suministrar agua, pero retiene todos los sedimentos gruesos que deberían continuar por los cauces hasta las playas, y alimentarlas”, dice. En los embalses, pues, hay “miles de millones de centímetros cúbicos de sedimentos atrapados”, lo que reduce su capacidad, pero además deja a las playas sin suministro.

El otro factor principal que identifica el director del Laboratorio de Puertos y Costas de la UPV es la construcción de barreras litorales, como los puertos y sus ampliaciones, que “interrumpen el transporte de arena”. “El oleaje transporta arena y grava a lo largo de la costa pero, si colocamos una barrera que bloquee el paso de sedimentos, no puede hacerlo y muchas zonas quedan erosionadas y en regresión”, detalla.

A esos factores se suma el impacto, de momento más indirecto, del cambio climático, que hace aumentar la temperatura global del planeta, lo que derrite las masas glaciares y sube el nivel del mar, con lo que la presión sobre las playas aumenta.

Los aportes de arena

Los expertos coinciden en señalar la necesidad de los aportes extraordinarios de arena aunque inciden en diferentes puntos. Medina explica el proceso: cuando se coloca un aporte de arena dentro de la zona de actuación de una playa, el oleaje “coge sedimentos grandes y con ellos mantiene el litoral”. Eso sí, esa arena “nueva” no se queda donde inicialmente se coloca, pero sí en la costa, donde el efecto de las olas la mueve y la recoloca. “Es decir, que igual no arreglas específicamente tu problema, pero sí el del vecino”. Cree que los aportes, realizados después de una identificación de los puntos donde son más necesarios, son una solución a largo plazo. “Si vas a colocar pequeñas obras al final tendrás la costa llena de obras, cuando lo que buscamos es que la solución se parezca lo máximo posible a lo que es natural”, indica.

“La mejor manera de proteger la costa es con una playa, pero no valen aportaciones pequeñas, a la larga no funcionan”, considera Josep R.Medina, que apunta directamente al depósito de casi 90 millones de metros cúbicos de arena en Cullera como lugar del que extraer los aportes necesarios.

Pero advierte Serra que ya se han hecho “megatrasvases” de arena que no siempre han funcionado. “Se han gastado millonadas, se han echado millonadas de metros cúbicos de arena”, dice. El catedrático de Puertos y Costas recuerda que la arena que se vierte “tiende a irse hacia el fondo hasta generar el perfil de equilibrio y absorber posibles temporales”. “Si echamos la arena pero no hay más aportes desde el continente o si no hacemos trasvases inversos para mantener una alimentación continua no hacemos nada; es pan para hoy y hambre para mañana”, indica.

Apuesta también por medidas complementarias: “hay que trasvasar las arenas de los embalses y azudes, también las interrumpidas por espigones y diques de abrigo, buscar fuentes de arena, recuperar las dunas y vegetarlas para que se queden fijas”. 

Arrecifes y cordones dunares

Los cordones dunares son otro de los focos de atención para José Serra, que apuesta por regenerarlos para hacerlos más altos de la altura máxima en temporales marítimos. De aquí a finales de siglo, se espera que el nivel del mar en estos episodios pueda ascender hasta los cuatro metros. “Pues construyamos un cordón dunar que esté por encima de los cuatro metros”, insta. Además, llama a “no seguir cargando el litoral con nuevas urbanizaciones”.

Pero también subraya la utilidad de los arrecifes artificiales a baja profundidad, que pueden reducir la energía del oleaje y, con ella, la capacidad de que las mareas se lleven consigo la arena. “Vamos a probarlos; desde que se puso encima de la mesa esa posibilidad han pasado suficientes años ya para saber ya si funcionan o no, así que, si lo hacen, repliquemoslos en otras playas”, anima.

Desde la perspectiva de Medina, estas alternativas pueden “mejorar el ecosistema del fondo del mar, así como la calidad de las playas”. Pero sobre todo, coincide, la capacidad de transporte que tiene el oleaje. 

Ley de Costas

Además de las soluciones constructivas, existe un elemento normativo en la protección del litoral: la Ley de Costas. Asegura el director del Laboratorio de Puertos y Costas que la norma es un instrumento legal positivo. “El problema es que Costas, en lugar de seguir protegiendo la playa con aportaciones de arena, dejó de hacerlo y se limitó a hacer deslindes”, denuncia Medina. Cree que, en lugar de limitarse a eso, “cada uno debe hacer su parte”. “El problema de las playas se ha generado por la propia Administración, con embalses, barreras litorales y fluviales”, subraya.

Créditos: https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2026/01/24/expertos-apuestan-dunas-arrecifes-ademas-125972176.html


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