«Destrucción a toda costa»: Greenpeace señala el PAI de Llíber y la degradación litoral de la Marina Alta como puntos negros en su informe anual

«La preservación de los ecosistemas costeros valencianos frente al cambio climático no se soluciona con reponer arena, requiere priorizar la restauración de dunas y marismas como defensas elásticas frente a los temporales», señala la organización

«Los impactos del tren de borrascas invernales en las playas han supuesto un coste de reparación de 170,7 millones de euros (de un presupuesto total de 246 millones). Las inyecciones artificiales de arena duran cada vez menos»

Greenpeace presenta hoy su informe Destrucción a Toda Costa 2026 donde muestra los problemas que afronta el litoral de todo el Estado Y en su capítulo dedicado a la Comunitat Valenciana, el documento expone cómo la subida del nivel del mar y la escasez de sedimentos en las playas mantienen a más de 100 kilómetros del golfo de Valencia en extrema vulnerabilidad, evidenciando que las defensas de hormigón ya no funcionan tras cuatro décadas de urbanización. Y desvela que el 70% del presupuesto nacional de reparaciones en la costa son destinados a esta comunidad, un total de 170,7 millones de euros. Entre las actuaciones que cuestiona Grennpeace destaca una en la Marina Alta: el controvertido PAI de Llíber, que supone la construcción de 488 viviendas de lujo con piscina en el paraje de la Muntanya Llarga.

El informe incide en la necesidad de transformar el modelo de gestión territorial ante la persistencia de proyectos en zonas de riesgo. Entre los conflictos urbanísticos y de deslinde más destacados se encuentran, además de las protestas contra el Plan de Actuación Integrada (PAI) de Llíber en la Vall del Pop, el convenio de pagos de Benidorm por los suelos protegidos de Serra Gelada o la prórroga ambiental para proyectar tres rascacielos junto a la playa del Acequión en Torrevieja.

La batalla de los deslindes

La batalla política contra la ley de Costas que promueven algunos partidos y comunidades autónomas es otro de los asuntos a los que alude el informe, en estos términos: «Este año se están produciendo ataques a la Ley de Costas por parte de casi todas las comunidades autónomas, entre las que se encuentra la Comunitat Valenciana, y por partidos políticos que no son, o no quieren ser, conscientes de que el cambio climático ya ha llegado y es letal. Se habla de defensa del patrimonio para mantener construcciones en zonas de riesgo, pero se ignora la realidad física: ni el mar ni el cambio climático van a respetar las excepciones administrativas».

“Quienes señalan a la Ley de Costas como una ‘sentencia de muerte’ para los municipios, deben comprender que la verdadera sentencia se firmó el día que decidimos erróneamente que el cemento era más fuerte que el oleaje. Era otro tiempo. Es urgente entender que aferrarse a una costa que ya no existe no es proteger la economía, es financiar un naufragio anunciado”, declara Elvira Jiménez, responsable de la campaña de Costas en Greenpeace.ç

Cambio climático

Los graves impactos del cambio climático cada vez dejan una huella más severa en la costa. El tren de borrascas invernales causó daños estructurales severos en el paseo marítimo de Almassora, las pasarelas de Peñíscola y los accesos del Cabo de las Huertas. El coste total de las obras para intentar estabilizar las playas de la Comunitat Valenciana asciende a 170,7 millones de euros, lo que representa el 70% del presupuesto total destinado a este fin en todo el litoral español. En el litoral de Castellón, se gastó 1,2 millones en reparaciones en ocho municipios costeros. En la provincia de Valencia, la regeneración artificial de las playas de Sagunto, Canet d’en Berenguer, Sueca y Cullera con un coste de 42,6 millones de euros movilizó tres millones de metros cúbicos de arena, sufriendo erosión y desniveles pocas semanas después debido al oleaje

El informe también muestra el impacto negativo de las infraestructuras duras que bloquean el flujo natural de sedimentos. Las ampliaciones del Puerto de Castellón provocan la regresión de las playas de Burriana, mientras que el efecto sombra del dique norte del Puerto de València frena la deriva de arena hacia el sur, amenazando directamente la barrera de tierra que protege el Parque Natural de la Albufera.

La playa de Tavernes de la Valldigna representa el punto más crítico de la región, registrando una pérdida de playa seca que ha pasado de 50 metros en los años sesenta a apenas cinco metros en 2026. La borrasca Harry socavó los cimientos de la primera línea de edificación, obligando al desalojo de viviendas por riesgo estructural, mientras que el posterior temporal de junio se llevó parte de las arenas recién aportadas artificialmente.

Una peligrosa alga en Dénia y Xàbia

La degradación de los ecosistemas marinos en el litoral mediterráneo, que se calienta un 20% más rápido que la media global, se manifiesta a través de indicadores biológicos críticos como la primera detección en el Mediterráneo peninsular de la microalga Gambierdiscus australis, productora de las peligrosas ciguatoxinas, en las costas de Dénia y Xàbia; la acumulación desproporcionada de microplásticos que pasan a la fauna local en los fondos de Alicante y Benidorm; o los muestreos biológicos en las lonjas de la región confirmando que el boquerón y la sardina están sufriendo un alarmante descenso en su tamaño medio y su tasa de reproducción debido al calentamiento del agua, que altera el ciclo del plancton, su alimento principal.

Frente a la insistencia en las estructuras rígidas, Greenpeace pone en valor los proyectos de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) para recuperar la resiliencia de la costa como el iniciado en febrero de 2026 para la restaurar 24 hectáreas en la playa de l’Auir (Gandía).

“La costa valenciana se enfrenta a una crisis climática que, cada vez, deja impactos más visibles y violentos. La administración debe afrontar esta realidad para garantizar la supervivencia de su riqueza litoral” añade Jiménez

Demandas de Greenpeace

El informe concluye que el litoral y su biodiversidad no sobrevivirán ante el cambio climático. Es urgente una gestión costera adaptativa basada en:

  • Soluciones naturales que prioricen la restauración de la naturaleza frente a espigones y diques que agravan la erosión.
  • Frenar el ladrillo en zonas inundables y en los últimos tramos libres de la costa.
  • Planificar la retirada de viviendas e infraestructuras expuestas, asumiendo que gastar millones en reponer arena artificial es económicamente inviable.
  • Gestionar ríos y embalses para que la arena natural vuelva a llegar a las playas.
  • Diseñar el futuro de la costa bajo criterios científicos y la participación social, alejándose de los intereses políticos a corto plazo.

Fuente: https://lamarina.eldiario.es/2026/07/23/destruccion-a-toda-costa-greenpeace-senala-el-pai-de-lliber-y-la-degradacion-litoral-de-la-marina-alta-como-puntos-negros-en-su-informe-anual/

Original en DESTRUCCIÓN A TODA COSTA

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