El mapa de puntos negros del litoral que acumulan obras pendientes desde hace más de una década


 Regeneración de playas

El mapa abarca zonas de costa de las tres provincias, algunas de ellas especialmente damnificadas por los temporales marítimos de enero

Expertos, Generalitat y vecinos coinciden en la necesidad de acelerar los trabajos estructurales en la línea litoral que afronta la Semana Santa sin obras de calado

Marta Rojo - València05 ABR 2026 6:01

Hace tres meses y once borrascas que Harry azotó el litoral de la Comunitat Valenciana. Lo hizo con una fuerza imprevista, con un temporal marítimo asociado que destruyó terrazas, tiró muros y arrasó playas en varios puntos de las tres provincias. Algunas de las playas más damnificadas fueron enclaves turísticos como Tavernes de la Valldigna, donde el agua entró en viviendas y destrozó infraestructuras. En este municipio, el informe elaborado por el Ayuntamiento días después de la catástrofe valora en 813.000 euros los trabajos y desperfectos ocasionados por el agua. Municipios como Tavernes empezarán muy pronto a recibir visitantes de toda España por las vacaciones de Semana Santa. Y, en muchos casos, sus playas no están preparadas. Sin ir más lejos, en la citada localidad de la Safor, el Gobierno aportará cerca de 60.000 metros cúbicos dentro de las actuaciones de emergencia. El proyecto de regeneración de la playa de la Goleta y el Brosquil, por su parte, todavía no cuenta con la Declaración de Impacto Ambiental.

No son pocos los tramos de litoral que acumulan problemas desde hace décadas. En concreto, la Generalitat Valenciana ha contado 58 puntos negros en la línea de costa de las tres provincias. Son enclaves especialmente frágiles frente al impacto de temporales marítimos y requieren de obras de regeneración o contención. La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha identificado esos puntos en un listado que ofrece una radiografía de la vulnerabilidad de la costa.

El mapa de la fragilidad de la costa

En general, en la provincia de Castellón, el litoral presenta una alta vulnerabilidad estructural ligada a espigones, puertos y falta de sedimentos. Tramos como Benafelí (Almassora) sufren inundaciones recurrentes, mientras que el frente litoral de Almassora, de casi 3 kilómetros, está catalogado por Costas como uno de los más deteriorados de España debido al efecto barrera del puerto de Castellón y la regulación del río Mijares. Actuaciones como las obras de emergencia aprobadas por el Consejo de Ministros en 2023 o el proyecto de regeneración de la playa de Pla de la Torre evidencian esta situación, que también afecta a Burriana (por el dique sur del puerto), Nules (espigón y dique sur), Moncofa (paseo marítimo y avenida Mare Nostrum), Xilxes, La Llosa (río Becaire y gola de l’Estany) y Almenara (Casablanca y Gola de Queralt tras el temporal de febrero de 2023).

En la provincia de Valencia, los principales impactos se concentran en la pérdida de arena, inundaciones y daños en infraestructuras y viviendas. Destacan como puntos críticos Sagunto (Corinto, Malvarrosa de Corinto y Almardà), afectadas por la borrasca Harry con daños en accesos, pasarelas y el camping de Malvarrosa de Corinto, así como Canet d’en Berenguer por la regresión litoral. También presentan alta vulnerabilidad las playas del sur de València (Devesa, Perellonet, Perelló y la playa de la Casbah en el Saler), y en Sueca (Pouet, Palmeres, Rey, Bega de Mar, Mareny Blau, Mareny de Sant Llorenç y Dosel). También hay varias playas en Cullera, en Tavernes de la Valldigna, Goleta, Tavernes y Mareny; y en la Safor, Xeraco, Daimús (Pedregales y Daimús), Gandia (l’Ahuir, Grao y Venecia), Miramar, Bellreguard y Piles.

En la provincia de Alicante, el epicentro de la vulnerabilidad se sitúa en Dénia, único municipio incluido entre los más expuestos, con doce tramos especialmente sensibles: Deveses, Sort de Mar, Setla Mirarrosa, Almadraba, l’Estany, Racó de la Alberca, Molinos y Palmeras, Bovetes, Marines, Nova, Marineta Casiana y Marge Roig.

Un panorama complicado por el cambio climático

Los grandes temporales se han sucedido desde hace décadas, también los temporales marítimos, como el que se vivió el pasado enero, pero el contexto se ha complicado a causa del cambio climático. "Lo que hay que entender es que el contexto del cambio climático está influenciado por todo este tipo de procesos, no solamente en tierra pero también en el mar", explicaba este enero Samira Khodayar, coordinadora del Área de Meteorología y Climatología del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM). Según señala, "dentro de este contexto de cambio climático, este tipo de fenomenología se intensifica". Así, la emergencia climática empuja al mar hacia una "fenomenología severa", con temporales y borrascas capaces de provocar olas de hasta cuatro o cinco metros.

Queda patente que detrás de estos fenómenos está el calentamiento global, con el consiguiente crecimiento de la temperatura del mar. Khodayar apunta que el incremento de las temperaturas favorece el deshielo en los polos, lo que contribuye a la subida del nivel del mar que, a su vez, agrava los fenómenos extremos.

Aportes de arena, dragado de embalses

En cuanto a la regeneración, la situación a día de hoy está bastante bloqueada, consideran los expertos, y no hay grandes avances. Así lo afirma el catedrático de Puertos y Costas de la Universitat Politècnica de València José Serra, que sí apunta a que se han llevado a cabo algunas actuaciones, sobre todo alimentación con arena artificial o gravilla “para salvar la Semana Santa”. En muchos de esos puntos negros no está siquiera claro del todo por qué tipo de obra se va a optar, dice: “por ejemplo, en Oropesa hay rumores de que se van a hacer trabajos de alimentación o un espigón, pero nada en concreto”.

“Hay que actuar, pero no haciendo una cosa sino varias”, resume Serra. Entre esas cosas, apuesta por conjugar aportes de arena, trasvasar la arena que queda atrapada por barreras en el litoral como los puertos y medidas para reducir la energía del oleaje, ya sea con diques exentos o arrecifes artificiales. Además, considera que sería útil devolver a la línea de costa las arenas de embalses y azudes mediante dragados. Todo ello mientras se recuperan los cordones dunares y se intenta fijar la vegetación contra el arrase del mar. “Se puede decir que eso es muy caro, ya lo sabemos, pero habrá que empezar haciendo algo”, considera el catedrático. No solo para preparar las playas ante el aluvión turístico: “El objetivo no debe ser mantener un turismo de sol y playa; detrás del litoral hay viviendas, industria, agricultura”.

El director general de Costas, Puertos y Aeropuertos de la Generalitat, Marc García Manzana, cree que las obras de regeneración tendrían que darse a dos velocidades: por una parte, a muy corto plazo, con las actuaciones de emergencia, y por otra a medio o largo término, con las obras estructurales. En ambas velocidades, denuncia, se está llegando tarde. “En un estudio de 2015, el Ministerio determinó 69 actuaciones pendientes y, hasta la fecha, en más de una década, solo ha hecho 10”, lamenta.  

La Generalitat, partidaria de más arena y “rigidizar” la costa

“Llegamos muy mal a Semana Santa porque las obras a medio plazo no se han hecho y solo en algunos puntos se han dado aportes de arena, sin nada más”, dice. No es suficiente, considera García Manzana, sino que deberían acompañarse de obras de “rigidización”, es decir, obra dura para proteger el litoral del embate de las olas. “El problema de este Ministerio es que todo lo que le suene a obra dura lo desecha, pero las soluciones basadas en la naturaleza sirven solo para periodos de retorno cortos”, defiende. Aunque sobre esa posibilidad de “rigidizar”, José Serra indica que la solución no pasa solo por verter arena. “Más que rigidizar, la cuestión es ayudar a conservar esa arena en la costa”, dice. Pero los espigones, aunque puedan hacer el efecto deseado, también hacen el litoral “menos atractivo para el usuario de la playa”.

El estado de las playas más damnificadas por el temporal es, pues, motivo de enfrentamiento entre administraciones. El conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, visitó esta misma semana Tavernes de la Valldigna y aprovechaba para insistir en la responsabilidad del Gobierno de España. Episodios como este, decían, “se repetirán en toda la Comunitat Valenciana si el Gobierno no actúa".

Y más allá de las obras estructurales, está la limpieza de la primera línea de costa, en la que colaboran también desde la Diputación para ayudar a los ayuntamientos. De hecho, la campaña provincial de limpieza de playas de este año empezó en enero, es decir, se adelantó en los 16 municipios del litoral valenciano adheridos. Ello supone una cobertura de 29 kilómetros de costa y más de un millón de metros cuadrados de arena seca. La campaña tiene un presupuesto de 5,7 millones de euros.

Créditos: https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2026/04/05/mapa-puntos-negros-litoral-acumulan-128494012.html

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