ASOCIACIÓN: El problema de los sedimentos y la regresión de nuestras playas. Para vuestros abogados
- La subida del nivel del mar asociada al cambio climático.
- La disminución de avenidas fluviales capaces de transportar sedimentos hasta la desembocadura.
- La presencia de infraestructuras costeras (puertos, espigones y diques) que alteran la dinámica litoral natural.
La presa de Iznájar pierde un 6% de su volumen por sedimentos acumulados
La reducción de la capacidad supera los 60 hectómetros cúbicos, equivalente al consumo doméstico de un año en toda la provincia n El problema es más grave en Cordobilla, que ha quedado inutilizado
Rafael Verdú - Córdoba01 MAR 2026 17:57
Los grandes embalses españoles se construyeron sobre todo durante la segunda mitad del siglo XX, aunque existen también presas levantadas tiempo antes. A lo largo de varias décadas, estas infraestructuras esenciales se han topado con un enemigo silencioso cuyos efectos no se aprecian a simple vista, pero pueden acabar dejando inservible cualquier pantano. Son los sedimentos, materiales que arrastran los cauces y que se decantan en el fondo del embalse.
Existen pocos estudios de batimetría —medición de la profundidad y del relieve de los fondos— en la cuenca, pero la Confederación Hidrográfica los realiza de vez en cuando (cada 12-15 años). El último análisis se elaboró entre los años 2021 y 2022 aprovechando la sequía y, aunque no se realizó sobre todos los pantanos andaluces, sí se estudiaron algunos de los más importantes, actualizándose a fecha de 1 de octubre de 2022. En el sistema de regulación se midieron los fondos y la profundidad de tres embalses cordobeses: Iznájar, Puente Nuevo y Vadomojón, en tres cuencas diferentes. Los tres presentaban ya problemas de acumulación de sedimentos que habían reducido considerablemente su capacidad nominal.
Situación en Iznájar
Sólo el embalse de Iznájar ha perdido casi 61 hectómetros cúbicos, suficiente como para cubrir más de 400 veces la Mezquita de Córdoba (para un volumen estimado de 150.000 metros cúbicos, sin contar el Patio de los Naranjos ni el recrecido de la Catedral sobre las cubiertas). Es aproximadamente la misma cantidad de agua que consumen todos los hogares cordobeses en un año (sin la agricultura ni la industria). El mayor embalse de Andalucía ha perdido en medio siglo más de un 6% de su capacidad, al pasar de 980 hectómetros cúbicos a los 920 que tiene ahora.
En términos relativos, peor incluso se encuentra el embalse de Vadomojón, el único sobre el Guadajoz, aunque es una presa mucho más pequeña. Según la CHG, de los 163 hectómetros cúbicos con los que inició su andadura este embalse en la campiña cordobesa, ahora sólo quedan disponibles 146. Son, por tanto, 17 hectómetros cúbicos de menos debido a los sedimentos, una pérdida del 10,57% de su capacidad.
En cuanto a Puente Nuevo, los efectos de la decantación han sido mucho menos y se ha perdido menos de medio hectómetro cúbico (un 0,17% menos). En conjunto, todo el sistema de regulación general del Guadalquivir ha perdido unos 77 hectómetros cúbicos.
La margen izquierda del Guadalquivir concentra los mayores problemas de acumulación de sedimentos, aunque la gran mayoría de los embalses están construidos en la margen derecha, en valles de Sierra Morena. Al sur del cauce principal de Andalucía se concentran las tierras de cultivo, que en parte son responsables de esa acumulación de los sedimentos en el fondo de los pantanos, según la CHG. Algunas prácticas —aunque cada vez más en desuso— de la agricultura reducen la cobertura vegetal del suelo, lo que provoca un mayor arrastre de tierras y rocas.
Quizás el caso más llamativo de toda la cuenca sea el embalse de Cordobilla, en Puente Genil, actualmente inutilizado. Aunque no se realizó ningún estudio de batimetría en la última campaña de la CHG, en realidad ni siquiera hacía falta. El Ayuntamiento pontanés cifra en un 0% su capacidad actual, al encontrarse colmatado por completo a causa de la acumulación de sedimentos. La Confederación tiene en marcha un plan de devolver su funcionalidad al embalse, pero ninguna solución resulta sencilla ni económica.
Soluciones técnicas
Técnicamente, limpiar de sedimentos un pantano es viable. Se han hecho obras de ingeniería de mucha más envergadura, como el dragado y ampliación del Canal de Suez. Pero para eso se necesitan enormes inversiones y una maquinaria pesada imposible de trasladar a un embalse de interior. Una opción es vaciar el pantano para después proceder a la retirada y limpieza de los fondos, pero la CHG descarta por completo esa posibilidad, ya que no se sabe cuánto tiempo puede tardar cualquier presa en volver a llenarse.
Así que de momento lo único que queda en manos del organismo regulador es realizar estudios periódicos para controlar el estado de los embalses. El último informe de batimetría, según la Confederación del Guadalquivir, fue mucho mejor de lo esperado, ya que en su conjunto la cuenca sólo ha perdido 81 hectómetros cúbicos (incluyendo unas cuantas presas fuera del sistema de regulación general), apenas un 1,5% del total, aunque el embalse de Iznájar se haya llevado la peor parte.
Créditos: https://www.diariocordoba.com/cordoba/2026/03/01/presa-iznajar-pierde-6-volumen-127411741.html


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