Playa de Matalascañas, ejemplo de lo que podemos esperar en Dénia

Los temporales recientes han puesto de manifiesto la creciente vulnerabilidad de amplios tramos del litoral español. Este fenómeno se ve agravado por la alteración del régimen natural de aportes sedimentarios, como consecuencia de la construcción de embalses y pantanos en las cuencas fluviales, que retienen sedimentos que históricamente alimentaban las playas.

La ausencia de dichos aportes, unida al incremento de episodios extremos, provoca una regresión continuada de las playas, reduciendo su capacidad de defensa natural frente al oleaje y exponiendo tanto al DPMT como a las propiedades colindantes a un riesgo creciente.

En el caso concreto de Dénia, el último deslinde aprobado el año pasado plantea serias dudas desde el punto de vista técnico y jurídico, al no haberse valorado adecuadamente:

1. El alcance real del oleaje durante los temporales más severos (5*5 reglamentario).
2. La inacción de la Administración ambiental durante más de 20 años
3. La situación de regresión estructural de determinadas playas por obras llevadas a cabo con anterioridad, sin el debido Estudio de Impacto Ambiental.
4. La falta de sedimentos procedentes de los ríos de la zona y de los grandes ríos valencianos y el Ebro
5. La evolución previsible de la línea de costa a medio y largo plazo.

La omisión de estos factores ha conducido a la aprobación de trazados del Dominio Público Marítimo Terrestre que no reflejan la realidad física del litoral, generando inseguridad jurídica y comprometiendo tanto la protección efectiva del dominio público como los derechos de los propietarios afectados.

Y si no se restablece el flujo sedimentario fluvial nuestras playas acabarán como la de Matalascañas.

El caso de Matalascañas es muy parecido al de Dénia

El río Guadalquivir cuenta con numerosas presas y embalses importantes para la gestión del agua, destacando en la cabecera (Jaén) como el Embalse del Tranco de Beas (el más grande, 506 hm³), y otros como Giribaile (475 hm³), La Fernandina (244 hm³), y Guadalén (168 hm³); aguas abajo se encuentran otros como Bembézar y Los Bermejales, además de infraestructuras como la presa de Cantillana en Sevilla. Todos estos embalses retienen el sedimento (1.137 hectómetros cúbicos) que, de no existir, alimentarían las playas de Huelva. La regresión de Matalascañas está, además, agravada por el espigón del Puerto de Huelva.

A pesar de la responsabilidad de la Autoridad Ambiental en todos los casos, el Secretario de estado de Medio Ambiente Hugo Morant, con quien tenemos una reunión solicitada, sólo propone retranquear las construcciones expropiando a los propietarios sus derechos legítimos.

-----------------------------------

«Lo hemos perdido todo, una vida entera», lamentan propietarios de chiringuitos derrumbados por los temporales, tras los que reclaman «simplificación« administrativa para la reconstrucción

Mario Asensio Figueras - Matalascañas - 11/01/2026 a las 07:17h.

Video 

La preciosa estampa del océano Atlántico en calma desde la orilla de la bajamar tiene como contraste una desoladora cara unos metros más atrás en Matalascañas. Su paseo marítimo, durante décadas un privilegiado balcón al horizonte infinito, bañado por la luz, es ahora un paisaje de destrucción y desesperanza. El problema real de la erosión del litoral de la urbanización almonteña ha devorado a golpe de mar los cimientos de la infraestructura para hundir y resquebrajar construcciones. Sus propietarios han perdido o están a punto de perder, según el caso, su modo de vida o su refugio de ocio y temen lo peor.

Más de un kilómetro del paseo marítimo, desde Caño Guerrero a más allá del Pueblo Andaluz y el edificio Alcotán, así como algunas edificaciones de la primera línea de playa, son la zona cero del crudo desastre. Es el resultado que ya se venía anunciando ante la falta de medidas y los continuos envites de los temporales, pero no por sabido impacta menos al contemplarse.

Una nueva amenaza

Cuando todavía los afectados están encajando el duro golpe que ha supuesto el pésimo inicio de año, ya se cierne la amenaza de un nuevo violento temporal, que entrarían aún con más facilidad en una zona muy debilitada. En vista de esta situación, la Asociación de Propietarios de Matalascañas ha convocado una concentración junto a la depuradora entre las 12.30 y as 13.30 horas bajo el lema 'SOS. Matalascañas se hunde'. Además van a remitir burofax a todas las administraciones y siguen preparando más movilizaciones.

Alberto Rivero, acompañado por su vecina Carmen, son dos de los propietarios de viviendas de la zona del Pueblo Andaluz, donde una comunidad entera es la más amenazadas ahora mismo. Detallan que tras la rotura del muro de protección de Matalascañas el siguiente temporal de poniente puede hacer mucho daño, ya que sus casas están al borde del precipicio.

El próximo 18 de enero hay luna nueva, que junto a las llenas, es cuando se producen los coeficientes más altos de marea. Según la predicción que manejan, la de Windguru, efectiva en el seguimiento que llevan haciendo en los últimos tiempos, el escenario se plantea muy negativo. En esta pronóstico se indica que entre los días 16, 17 y 18 las olas tendrán una energía de 2.000 y podría alcanzar una altura de entre 3 y 4 metros, con rachas de vientos de 43 nudos.

Ante este panorama contemplan con desesperación como el sueño de tener una vivienda en la playa se torna una gran pesadilla. Rivero manifiesta a Huelva24 que «esto es una catástrofe que está causando muchos problemas, por lo que necesitamos que la UME -Unidad Militar de Emergencia- de forma inmediata venga a actuar, porque son los que pueden tener los medios necesarios para hacer una contención de esa tormenta que se aproxima».

«Como no hagan una contención, esta clarísimo que en una semana o 10 días hablaremos de una catástrofe aún mayor. Por eso exigimos prevención. Aquí vino la UME una noche y ha hecho un informe técnico que todavía no lo hemos recibido y estamos en la zona cero», señala con preocupación y lamenta que no se haya hecho prevención en los últimos años. Recuerda que ya en 2013 un informe del Ministerio de Medio Ambiente y Transición Ecológica (Miteco) ya se detectó mediante un georradar que bajo el paseo marítimo no había suficiente arena. «Llevamos año pidiendo que lo arreglen», insiste.

Rivero, como el resto de vecinos, teme lo peor porque sus casas se construyeron sobre dunas y en esta situación «el temporal va a hacer que las casas caigan en cadena, como un dominó. No va a caer óolo la primera línea». En esta situación se sienten «desamparados» porque «tanto a nivel municipal como estatal no estamos recibiendo ayudas para poder paliar los daños del temporal que se prevé que va a llegar en una semana».

«Estas casas no van a aguantar ese temporal. Sabemos ya la predicción de las olas y su energía y va a ser luna llena, con lo cual tenemos la tormenta perfecta y necesitamos maquinaria pesada y que actúen todas las administraciones con todos su medios», subraya el propietario, que critica que el Ayuntamiento de Almonte haya desplegado rápidamente maquinaria para un asfaltado que «no es primordial», mientras «se está cayendo un montón de edificios de viviendas».

Es especialmente crítico con el gobierno municipal porque apunta que «el Gobierno central dice que el Ayuntamiento cuenta con fondos suficientes porque le han dado una serie de inyecciones económicas y lo tienen guardado y ahora vemos lo están dedicando al asfaltado». Recuerda además que ya en el pleno de noviembre, «el alcalde se negó a que se nos ayudara con una contingencia para prever los temporales».

Los efectos del Espigón

También rechaza el análisis del Gobierno, que relaciona los efectos con el cambio climático. «Esta zona se construyó sobre dunas y nunca ha faltado arena. Entiendo el cambio climático y la crecida del nivel del mar existe, pero estamos hablando de una zona que tendría que ser de las últimas afectadas, porque el aporte de arena por las corrientes constantes del Atlántico hacían que las dunas crecieran y se movieran», recuerda Rivero. No obstante, señala que diversos estudios del Miteco de los años 2013 y 2018 y otro reciente de 2025 analizan los efectos del espigón Juan Carlos I de Huelva desde 1981. «Allí se ha generado una playa increíble de 2,5 kilómetros con 40 metros de ancho y una gran cantidad de arena debajo que no ha llegado a Matalascañas», donde, afirma, ha habido «una retracción de más de 50 metros de la playa».

Entre las soluciones planteadas en esos informes se citaba un aporte de arena que no ha empezado a llegar hasta finales de 2025, así como un espigón paralelo a la línea de playa y otros laterales para romper la energía del océano. «Han optado por no hacer nada y ahora plantear un retranqueo», lamenta y sentencia que «pagamos nuestros impuestos y somos unos ciudadanos indefensos».

Varios chringuitos destrozados y otros a punto

El drama que temen los propietarios de las casas en riesgo es el que ya viven los dueños de los chiringuitos que han caído pasto de la voracidad del mar y el viento. Es el caso de los establecimientos La Sirena Dorada y Altomar. También está precintado el Paco Triana, en una situación muy delicada.

Cuando aparecen los problemas reales es cuando se mide de verdad a las administraciones y los propietarios del Chiringuito la Sirena Dorada tienen claro su veredicto. «Cero. No he recibido ninguna llamada de la administración más cercana, la local y he tenido cero respuesta. Ni un mísero mensaje», afirma María Jiménez Mathiés, que junto a su marido, Francisco, contempla con impotencia la devastación.

Se plantan sin encontrar consuelo ni respuestas ante su establecimiento, cuyo continente y contenido son ahora literalmente pedazos de su vida. La estructura está apoyada en el tejado y a su alrededor, entre los escombros, hay amasijos de chatarra y madera, mesas y sillas, maquinaria, muebles, sanitarios… Todo sigue ahí pero adoptando la forma más dolorosa de todas al contemplarlas. Se acercan muchas personas interesadas en ver de cerca lo ocurrido y también hay quien busca rescatar algo de valor en el derrumbe. Francisco les advierte que se la juegan.

«Lo hemos perdido todo, una vida entera. Nuestro patrimonio, nuestro modo de vida. No sabemos cuándo se va a recuperar ni cómo. Es el pan de mis hijos y no sólo de ellos. En temporada alta tengo 10 trabajadores y es el pan de sus familias también y van a tener que buscar ahora otro modo de vida», lamenta Jiménez, que une a este aspecto el sentimental, pues en este espacio de trabajo hay muchos recuerdos y sus hijos han crecido allí. El negocio empezó a funcionar con una primera generación en 1978 y tomaron el testigo los dueños actuales en 2008.

Recuerda que en el invierno de 2024 hubo un temporal que se llevó parte de la arena. Con ese déficit sobrellevaron la situación tanto en las temporadas de 2024 como de 2025 en la que esperaban que el aporte de arena llegara a tiempo, pero no fue así y el paseo marítimo cedió.

La inacción municipal

El 16 de diciembre tras caerse la terraza exterior, sin que estuviese afectado aún el chiringuito ni el módulo de madera, «le pedimos al Ayuntamiento que por favor actuara, que protegiera el paseo marítimo para evitar esto que ha sucedido y que, si no lo iban a hacer, nos dieran una autorización para hacerlo nosotros y no ha ocurrido ni una cosa ni la otra». Añade que ahora sí lo están haciendo, poniendo sacas y escolleras, pero «llega tarde para nosotros, el Pueblo andaluz y el edificio Alcotán».

«Esto ha llegado a una envergadura que necesita que se declare una obra de emergencia y que desde arriba se actúe realmente. No podemos echarnos la pelota unos a otros cuando hay tantas familias que dependen de esto. Esto es una catástrofe y un destrozo para el tejido socioeconómico de Almonte», resalta María Jiménez, que sobre una posible expropiación, opina que «quiero entender que se refiere a un antiguo proyecto de retranqueo de esta zona en concreto que es amplia. No sé si es la mejor solución o no, pero creo que tiene que haber otras alternativas. En ningún momento creo que se esté hablando de expropiaciones de viviendas. Ojalá que no sea así, porque me parece una barbaridad».

Respecto a este tema, se pronuncia en la misma línea José Antonio Pérez Ramírez, propietario del chiringuito Altomar, totalmente destruido y que estaba justo debajo de la comunidad del Pueblo Andaluz. «Creo que hay que proteger lo que hay en Matalascañas. No entiendo que se deba de expropiar nada ni a nadie», asegura. Por el contrario, alaba el respaldo del Ayuntamiento. «El alcalde me llamó para ofrecerme cualquier tipo de ayuda y le pedí algunos operarios», comenta.

Desde 1999 regentaba este negocio que ahora le produce un «dolor grande» al verlo destruido. «Fue todo muy rápido», describe José Antonio Pérez, que ha perdido «toda una vida». Relata que vio cómo la madrugada del 3 al 4 de enero se vino todo abajo. «El día 2 quisimos intentar retirar máquinas o lo que pudiéramos, pero ya no pudimos entrar. El paseo estaba ya roto a izquierda y derecha y corríamos peligro», explica.

Una vez sucedida la tragedia, como otros propietarios, reitera que «llevamos desde el 2018 pidiendo arena, el recrecimiento de espigones y llevamos desde entonces esperando a que actúen las administraciones a las que les correspondan». Ahora considera que están sumidos en «mucha incertidumbre» y que eso «es lo peor».

El daño añadido de la incertidumbre

Ese mismo escenario de incertidumbre es el que cita Francisco Miguel Freire, presidente de la Asociación de Concesionarios de Playa de Matalascañas y propietario de negocios de náutica en esta costa. Esta asociación reúne prácticamente al 100% de los establecimientos. Cuenta con casi el 100% de la costa, más de los 3,7 km urbanizado, 22 asociados que poseen los alrededor de 70 puntos de negocio que hay en los 3,7 kilómetros de urbanización.

«Los daños estructurales están claros y ahora mismo la incertidumbre es lo que más daño nos hace», refleja Freire, que indica que todos los procesos de contratación previos de touroperadores y agencias de viajes de hoteles, alquileres turísticos y restaurantes «quedan ahora mismo en interrogante» y supone un escenario «complicado» a meses del inicio de la temporada en abril, que ya tiene un avance en carnavales.

Este año además es especialmente importante porque se produce la Venida de la Virgen del Rocío, evento multitudinario en el que Matalascañas es «punto de parada tanto de hospedaje como de consumo». «Todos los negocios lo esperamos como una ventana de aire y si no cambia la situación nos hace mucho daño», recalca y sentencia que «vemos muy negra la Semana Santa y la apertura de la temporada».

En este contexto, desde el sector reclaman a las administraciones «rapidez y efectividad» con todos los medios disponibles. Al respecto, añade que «es necesario que apunten el tiro y empiecen por la zona que está más dañada». Lamenta que aún no se han comenzado a construir los espigones de retención de arena y de pérdida de fuerza del mar y que «sólo está trabajando una de las dos dragas contratadas por el Gobierno».

El ejemplo de la importancia que supone la aportación de arena actual es que el temporal ha impactado en toda la costa de Matalascañas, pero «no ha sido dañada por igual». Freire explica que «hay sitios que estaban desnudos por la falta de sedimentos y lógicamente ha ocasionado todos estos daños. Donde han apartado recientemente arena no ha ocurrido nada».

En cuanto a los daños, comenta que cada propietario está cuantificando los daños de sus instalaciones y por parte del Ayuntamiento se ha realizado otra evaluación, que asciende a 9 millones de euros de momento. Además, considera que la ventanilla única habilitada está siendo «efectiva» para los afectados.

En esta línea, el representante de los concesionarios también reclama a las administraciones «nos simplifiquen al máximo los requisitos», puesto que son «extensos» y más en el caso de los negocios que lo han perdido todo. «Si ahora tenemos que empezar con proyectos y licencias nuevas todo eso va a dilatar tanto la burocracia que no podremos prestar el servicio ni en Semana Santa ni en la temporada», explica. Recuerda que tienen las autorizaciones para el uso del dominio público, pero ahora tienen por delante licencias de obras y visados de arquitectos y demanda que el consistorio intermedie con Medio Ambiente y Costas.

«El paseo marítimo sin negocios no sirve de nada ni para uno ni para otros y al contrario no podemos montar instalaciones si no hay una estructura previa antes», señala Freire, que en esta situación están siendo perjudicados tanto los usuarios como los negocios, que se necesitan.

«Una medida demasiado drástica»

En cuanto a la solución de las expropiaciones, Freire considera que se trata de «una medida demasiado drástica». Además, apunta que además del coste que supone el cambio de ubicación, que es «una barbaridad», también implica una pérdida de aforo. Y sentencia que «ese deslinde se basa en una dejación de funciones», ya que es una determinación que llegaría después de que durante años «no se han realizado los trabajos tal y como se indicaba en el propio informe del Gobierno de noviembre de 2018».

En este sentido, vuelve a reflejar los efectos negativos que ha tenido para Matalascañas la incidencia del espigón Juan Carlos I, que ha limitado la llegada de arena a la playa y a citar las diferentes alternativas que figura en el estudio. En él se apostaba por una serie de medidas y sin embargo «no se hizo nada», por lo que lo que viven ahora «es una muerte anunciada. Sabían que pasaría esto, que desaparecería la primera línea de playa». Recuerda que los estudios señalan que cada año se pierden 100.000 metros cúbicos de arena y que el déficit en estos años ya supera los 2 millones.

Por eso vuelven a insistir en que la aportación de arena sea ejecutada rápidamente y sea ampliada en la medida de lo posible. «Llevamos ocho años esperando y no es una solución definitiva, pero amortigua los efectos a corto plazo y más tras perder un tiempo crucial», subraya.

Desde la Asociación de Propietarios de Matalascañas, su presidente, Juan Gómez Palma, se muestra muy critico con el Ayuntamiento de Almonte, que considera que ha tenido «pasividad» a la hora de reclamar con más insistencia la aportación de arena al Ministerio, así como de asumir el mantenimiento del paseo marítimo, que es de competencia municipal. «ha estado más preocupado de su proyecto estrella de implantar la zona azul en toda Matalascañas».

«'¡Qué desastre de políticos tenemos!»

Gómez Palma también señala la «dejadez y abandono» del Gobierno en todos estos años que se prometía la llegada de arena y la falta de implicación del Gobierno autonómico. No obstante, opina que en la situación actual «no necesitamos confrontación política, sino un acuerdo de urgencia entre todas las administraciones: Ayuntamiento, Junta y Gobierno». Pone como ejemplo a no imitar lo ocurrido en la Dana de Valencia.

«¡Qué desastre de políticos tenemos!», exclama el presidente de los propietarios, que insisten en que la asociación promete seguir firme en sus reivindicaciones. De ahí la concentración de protesta de este domingo junto a la depuradora, una zona sensible, porque podría causar un «desastre medioambiental» en caso de ser dañada por el temporal y que ya recibe multas millonarias anualmente por no realizar el pertinente tratamiento de los vertidos.

Créditos: https://www.huelva24.com/provincia/condado-campina/vecinos-matalascanas-desolacion-incertidumbre-casas-van-aguantar-20260110000328-nth.html

------------

Lo que dice la Autoridad Costera

Matalascañas y El Portil reavivan el debate entre la contención inmediata del mar y la búsqueda de soluciones a largo plazo

La erosión costera y los daños provocados por los últimos temporales reabren el enfrentamiento entre administraciones y vecinos en dos playas onubenses que requieren, de forma paralela, intervenciones urgentes y estrategias sostenibles de cara al futuro

Almonte cifra en casi nueve millones de euros los daños por el temporal en el paseo marítimo de Matalascañas

Jordi Landero - Huelva, 11 de enero 2026 - 06:00

Quienes mejor lo conocen, saben que el mar siempre acaba reclamando lo que es suyo. Una realidad que, desde hace años, se manifiesta con especial crudeza en distintos puntos del litoral onubense y de otras provincias andaluzas, donde el avance del océano y la fuerza creciente de los temporales están dejando una huella cada vez más visible. En el caso de Huelva, playas como las de El Portil (Punta Umbría) o Matalascañas (Almonte), son claro ejemplo de un problema que ya no es puntual ni coyuntural, sino estructural.

En ambos enclaves, caracterizados por la presencia de construcciones en primera línea de playa, los últimos inviernos han traído consigo cuantiosos daños materiales. Paseos marítimos, accesos públicos y otras infraestructuras municipales vienen sufriendo importantes desperfectos invierno tras invierno; al tiempo que numerosas viviendas privadas están viendo cómo el mar se acerca peligrosamente a sus cimientos. El paso de la borrasca Francis la pasada semana ha sido especialmente revelador, agravando una situación que venía gestándose desde hace años.

Las causas de este fenómeno son, en esencia, dobles. Por un lado, el cambio climático, que está elevando de forma progresiva el nivel de los mares y, al mismo tiempo, intensificando la frecuencia y la agresividad de las borrascas invernales. Por otro, un modelo urbanístico salvaje y heredado de las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado, marcado por un desarrollo acelerado y escasamente planificado del litoral español, que permitió edificar en zonas hoy claramente expuestas a la dinámica natural de la costa.

El Portil y Matalascañas no son, sin embargo, los únicos puntos afectados en la provincia. Playas como La Antilla (Lepe), o Central (Isla Cristina) presentan problemáticas similares, con edificaciones en primera línea que cada invierno son castigadas por el oleaje, las mareas y la pérdida de arena. Un escenario que, según los expertos, podría intensificarse en los próximos años si no se adoptan medidas eficaces y coordinadas.

En este contexto, el debate sobre las posibles soluciones se ha reavivado con fuerza estos días. Frente a una costa que seguirá evolucionando, las administraciones se enfrentan al reto de consensuar cómo actuar: en primer lugar manteniendo la actual situación a base de intervenciones puntuales y costosas como la aportación de arena -que los temporales vuelven a llevarse cada invierno- o la construcción de espigones -que solucionan el problema en un punto para agravarlo en el siguiente-; en segundo lugar apostando por estrategias más a largo plazo que asuman cambios profundos en la ordenación del litoral; y en tercer lugar buscando el equilibrio entre las dos opciones anteriores.

En este sentido las recientes discrepancias entre los ayuntamientos afectados, como los de Punta Umbría y Almonte, y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) son reflejo de la complejidad de un problema que va mucho más allá de una simple cuestión de regeneración de playas.

Choques de criterio entre administraciones y vecinos

Las diferencias entre Matalascañas y El Portil van más allá de los daños causados por los temporales. En Matalascañas, el foco está en el paseo marítimo y en viviendas privadas consolidadas, mientras que en El Portil el conflicto se centra en edificaciones situadas sobre dominio público marítimo-terrestre bajo régimen de concesión administrativa.

Así las cosas, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, viene insistiendo estos días en la necesidad de intervenciones estructurales que permitan ganar anchura de playa y reducir la exposición al oleaje. "Estamos ejecutando en Matalascañas una actuación de seis millones de euros que incluye aportación masiva de arena y recrecimiento de los espigones existentes", explica Morán, quien aclara que "hablamos de una actuación paliativa. La intervención estructural que necesita esta playa almonteña requiere retranquear el paseo, ganar metros de anchura y construir un nuevo paseo tierra adentro".

En contraste, el alcalde de Almonte, Francisco Bella, considera que la propuesta es "una barbaridad" en los tiempos actuales, argumentando que "el secretario de Estado habla de retranquear la primera línea a 100 metros, lo que supondría eliminar más de 300 edificios. Nosotros estamos solicitando salvavidas; queremos proteger a la gente. Plantear un retranqueo en este momento no tiene ningún sentido", a lo que añade que este tipo de decisiones "tendrán que formar parte de un objetivo de Estado, no de un ayuntamiento con un presupuesto limitado".

Por su parte en El Portil, la Dirección General de la Costa y del Mar ha iniciado recientemente los trámites para rescatar las concesiones administrativas de varias viviendas situadas en primera línea de playa, tras declararlas de utilidad pública. Los concesionarios denuncian una "segunda expropiación" tras la pérdida de la propiedad con la Ley de Costas. Según manifiesta públicamente su abogado, Francisco Martínez, "no se explica en qué medida eliminar unas concesiones va a beneficiar a la playa, ni cuántos metros de litoral se podrían recuperar".

Disputas por la arena y tensión institucional

El choque entre administraciones ha llegado hasta tal punto que provoca disputas incluso por el origen de la arena utilizada en las regeneraciones. El alcalde de Punta Umbría, José Carlos Hernández Cansino, calificó hace unas semanas de "indignante" que el Gobierno esté utilizando arena extraída frente a la costa puntaumbrieña para regenerar Matalascañas, "mientras El Portil sigue sin playa y con excusas para no regenerarla". El regidor exigió explicaciones a Costas y denunció que "ver a la draga extrayendo arena frente a nuestras playas, sin que a nosotros se nos dé ninguna solución, es una falta de respeto", recordando además que el Ayuntamiento mantiene un recurso contencioso-administrativo contra el Ministerio para la Transición Ecológica por la "dejadez" en la playa portileña.

Desde la Subdelegación del Gobierno, María José Rico respondió que el banco de arena utilizado se encuentra en mar abierto y forma parte del dominio público marítimo-terrestre estatal, por lo que "no pertenece a ningún término municipal". La subdelegada defendió, además, que el expediente contó con todas las garantías legales, incluida declaración de impacto ambiental favorable y trámite de información pública, al que -según precisó- el Ayuntamiento de Punta Umbría no presentó alegaciones.

La tensión se ha reavivado tras el paso de la borrasca Francis, que ha vuelto a poner en riesgo infraestructuras municipales en El Portil. Hernández Cansino ha exigido esta misma semana a Costas que actúe "con urgencia" para proteger el nuevo colector de saneamiento, una obra de más de 600.000 euros aún no recepcionada por el Ayuntamiento y actualmente expuesta a la dinámica litoral. "Si no se adoptan medidas inmediatas, el riesgo de vertidos es real e inminente", ha advertido el alcalde, quien ha vuelto a denunciar el "abandono absoluto" del Gobierno, añadiendo que, en caso de producirse daños medioambientales, "Costas será la única responsable".

Intervenciones urgentes y medidas a largo plazo

En declaraciones esta misma semana a Huelva Información, la subdelegada del Gobierno en Huelva, María José Rico, ha subrayado que "cada tramo de costa requiere soluciones específicas". "En Matalascañas –indicó- el impacto ha sido muy potente. La borrasca Francis derribó gran parte del paseo marítimo y las personas que viven en primera línea están muy preocupadas", añadiendo que el Gobierno ya está actuando con una inversión considerable: "Se está realizando una aportación masiva de 700.000 metros cúbicos de arena y estamos recreciendo nueve espigones para que la arena se quede en la playa y aumente la protección del litoral".

En cuanto a El Portil, Rico ha recordado que la situación es distinta. "Aquí estamos trabajando desde hace cerca de dos años para buscar una solución definitiva. Hay viviendas en primera línea afectadas que son concesionarios, y se está analizando el rescate concesional para valorar el periodo de disfrute que les resta y poder indemnizarles adecuadamente".

La subdelegada ha insistido en que la propuesta de retranqueo del paseo en Matalascañas es un planteamiento de futuro, no una decisión adoptada. "Lo que puede hacer el Gobierno lo está haciendo ya en la playa. Este planteamiento solo se debatirá con el Ayuntamiento y demás administraciones implicadas. No se ha tomado ninguna decisión definitiva", recalcó.

Rico ha subrayado además el carácter "urgente" de las actuaciones actuales ya que a su juicio "el presente es lo que nos preocupa y nos ocupa. Queremos que la ciudadanía vea que estamos trabajando para protegerla, pero también para que las playas puedan sostenerse a largo plazo con medidas más estructurales". Finalmente ha resumido con estas palabras el reto al que se enfrenta el litoral onubense: "No se trata solo de aportar arena; se trata de repensar la costa de forma integral".

Un mismo fenómeno, respuestas distintas

Matalascañas y El Portil muestran cómo un mismo fenómeno natural -la erosión costera agravada por temporales y el cambio climático- puede derivar en respuestas muy diferentes, condicionadas por la titularidad de los terrenos, la situación urbanística y la posición de vecinos y administraciones.

Mientras Matalascañas requiere medidas inmediatas para proteger la infraestructura y a la población, además de requerir actuaciones a largo plazo, El Portil plantea un debate jurídico y estructural sobre la permanencia de las concesiones y la planificación de actuaciones definitivas. En ambos casos, el desafío es combinar intervenciones urgentes con estrategias sostenibles a largo plazo, un equilibrio complejo pero imprescindible para garantizar la seguridad y la conservación del litoral.

Créditos: https://www.huelvainformacion.es/provincia/matalascanas-portil-reavivan-debate-contencion-inmediata-mar-busqueda-soluciones-largo-plazo_0_2005614672.html#goog_rewarded



Comentarios

Entradas populares de este blog

ASOCIACION: Aprobado el trazado del deslinde definitivo de los tramos 2 y 3 en Dénia

El Supremo anula el cambio en el reglamento de Costas

ASOCIACIÓN: Visita de una Comisión de Vox a las playas de Dénia - Reunión con los vecinos